El día de ayer fue una noche emotiva para el poeta veracruzano Francisco Hernández al recibir el máximo galardón “la medalla de Bellas Artes” en la sala Manuel M. Ponce en el Palacio de Bellas Artes.

Tras recibir el premio, el autor de “La Isla de las breves ausencias” dedicó el premio a su esposa Leticia Arróniz, e hizo homenaje a algunas personas que  han influenciado en su vida como su padre Fausto Hernandez, su maestro de la infancia Patricientrega-2o redondo y el poeta Guillermo Hernandez.

El poeta recordó el momento que su maestro lo inspiró, al señalar que durante su infancia en la escuela cada lunes escribía todo lo que hacia el fin de semana; esa técnica era toda una novedad en la educación, a su vez
se dedicaban a dibujar. “Ese fue mi mayor aliciente para dedicarme a las letras. La imaginación era lo más importante, en el sentido de que yo inventaba todo lo que escribía los lunes”.

Mencionó que luego de terminar la secundaria, lo que significó ir a la preparatoria a Xalapa, hizo que tuviera otras perspectivas, como las librerías y el cine. “Todo ello alimentó mi imaginación y mi escritura. Incluso imitaba a muchos escritores que me influyeron en ese momento, como Pablo Neruda y Octavio Paz.

Hernández hizo énfasis en que lo difícil fue “encontrar la voz propia, que es ser uno mismo, cantar de una manera inconfundible que nadie pueda imitar; no conozco a nadie que escriba como yo”, dijo.

El poeta dijo sentirse  “contento y satisfecho, porque son muchos años de escribir. Lo único que hago es escribir libros de poemas y diarios que en total suman 25 volúmenes. Estos son lo único que he hecho en mi vida, pero no ha sido en vano.”

 

 

 

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