Cronistas de nuestra ciudad nunca han faltado, desde literatos del siglo pasado como Salvador Novo y Carlos Monsiváis hasta cantantes, que para basto ejemplo está “Chava”. Salvador Flores Rivera fue un ferretero, mensajero, auxiliar de contabilidad, comerciante, y en sus últimos años, artista. Nació un 14 de enero, pero de 1920.

El cantautor forzosamente culminó la escuela primaria para comenzar a trabajar y contribuir al gasto familiar. Fue aparentemente un ciudadano como cualquiera durante la década de los sesenta, pero con la diferencia de encontrar su vocación en “la cantada”, mostrando la perspectiva del mexicano desde abajo, contando con lujo de detalle cómo veía a su gobierno, sus amigos, familiares, las tristezas y los jolgorios.

El material que heredó Flores nos permite estudiarlo y comprenderlo a partir de muchas perspectivas, principalmente en su función más próxima que es la descriptiva, pero también se observa el trasfondo funcional y simbólico, como reflejo de la manera en que nos comportamos y reaccionamos a nuestra vida diaria.

La compleja vida de Salvador, al haber tenido muchos oficios y haber vivido en bastantes lugares de la ciudad (Doctores, Roma, La Romita, Cuauhtémoc, Peralvillo, Tacubaya, San Rafael, Santa María la Redonda, El Carmen, etc.) lo dotó de los elementos necesarios para describir a la perfección su ciudad, pero también a quienes la habitaban. En sus líricas se encuentra un conjunto de historias cotidianas de esa década, sin mayor complejidad musical. Pero su trascendencia, además de su aporte a la cronica, se encuentra en la reacción que tuvo el público a su material, la manera en qué lo decía y la representación de la cosmovisión de esa clase trabajadora.

Los recursos estilísticos para las letras de “Chava” Flores fueron el caló (expresiones barriales) y el albur. En su trabajo no se denotó ampliamente una ruptura con los lineamientos morales, ya que sabía abordar los temas de manera delicada y picaresca, sin llegar a los vulgar o a fuertes juicios de valor. Algunas vez se le cuestionó si su música era de protesta o llevaba un crítica directa al gobierno, sin embargo él mismo aclaró que no fue así, solo que al describir las cosas tal y como son, “con la puritita verdad”, el juicio emerge solo.


“A través de la música se pueden decir muchas cosas; la música será siempre una memoria histórica, pero nunca se va a poder hacer una revolución o una guerra con una canción, así que la llamada canción de protesta no es más que un relato que describe la inconformidad de algunas personas, y es ilógico pensar que con canciones se va a cambiar el sistema. Eso se hace con trabajo y dedicación”


Los colores y sabores siempre se manifestaron en las canciones de Flores, no importaba si eran tristes, felices, de esperanza o resignación, pero nunca faltó el humor, expresando entre líneas que aún con las adversidades que se tengan en la vida, siempre hay que “ver el vaso medio lleno” y seguir trabajando. Esa perspectiva proletaria empató de manera radical en la población, encontrado significado y una suave manera de llevar sus vidas. La gente llenaba salas, reían a carcajadas y aplaudían las realidades de Flores al postrarse mímicamente ante un escenario: “es gracioso porque es verdad”.

Posiblemente Salvador sin saber encontró contradicciones sinérgicas, mostrando el choque entre ricos y pobres, el campo y la cuidad, pero todo finalmente todos empatados en el mismo lugar. Su trabajo se puede retomar como un elemento auxiliar para terminar de comprender y explicar el contexto íntegro de la “capirucha” en ese momento, la historia contada desde abajo, con vaciladas, esperanza y resignación.

Para muestra más explícita podemos retomar su canción “¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?”, para concluir la deducción de su visión:

“A qué le tiras cuando sueñas mexicano
Hacerte rico en loterías con un millón
Mejor trabaja ya levántate temprano
Con sueños verdes solo pierdes el camión

A qué le tiras cuando sueñas mexicano
Con sueños de opio no conviene ni soñar
Sueñas un hada y ya no debes nada
Tu casa está pagada
Ya no hay que trabajar
Ya esta salvada tu entrada en la olimpiada
Soñar, no cuesta nada
Que ganas de soñar

Pero eso sí, “mañana sí te lo hago”
Pero eso sí, “mañana te lo doy”
Pero eso sí, “mañana sí te pago”
A qué le tiras cuando sueñas soñador

Tú sigue soñando tranquilo
Al cabo que ya ni hay smog

A qué le tiras cuando sueñas mexicano
Deja el tesoro, que Cuahutemoc fue a enterrar
Cuántos centavos se te escapan de las manos
Buscando un taxi que jamás te ha de llevar

A qué le tiras cuando sueñas mexicano
Que faltan niños pa’ poblar este lugar
Sigue soñando que no hay contribuciones
Que ya no hay mordelones, que ya puedes ahorrar

Sigue soñando que todos somos blancos
Que prestan en los bancos, que dejas de fumar
Pero eso sí, “mañana nos casamos eh?”
Pero eso sí, “mañana, mañana voy a ir”
Pero eso sí, “la ultima y nos vamos”
A qué le tiras cuando sueñas sin cumplir.”

A lo largo de la pieza relata de manera connotativa el reclamo de su situación, a pesar de que no lo expresa de manera clara, contiene el mensaje esencial de que no tiene los elementos necesarios para poder elevar su nivel de vida. No es imprescindible mostrar nombres o marcas para entender que el discurso puntualiza una crítica al sistema en el que vive, solo con mostrar su cotidianidad se entiende la desilusión.

Sin embargo, aún cuando existe esta insatisfacción al gobierno presente y se le atribuye parte de responsabilidad, a lo largo de la lírica muestra resignación, donde la esperanza no está en que cambie el sistema, sino en uno. Irónicamente propone seguir trabajando más duro pero dentro de la mismo sendero desigual y explotador. Es cierto que plantea el desecho de cierto vicios sociales, como la apatía, la falta de responsabilidad, la mala administración de los escasos recursos, entre otros, pero mantiene morfológicamente el precepto alienante de “si no tengo es porque quiero, soy pobre porque no trabajo lo suficiente”.

Desde luego no se le puede calificar estrictamente como un texto carente de sentido crítico, porque ese no es su objetivo, su misión es mostrar tal y cómo ve su situación un mexicano, un basto ejemplo de su pesar. Exhibe un arquetipo y sus arraigados ideales, lo cuales ancestral y arbitrariamente le marcan sus derechos y obligaciones. Esa misma visión le muestra hasta dónde puede llegar, que tiene que trabajar más de lo suficiente para poder alcanzar ese nivel y que si se mantiene donde está es por decisión propia, no obstante no se le muestra la amplia desigualdad y la mala distribución que existe, elemento fundamental para obstaculizar el desarrollo igualitario.

Y tú, ¿a qué le tiras cuando sueñas soñador?

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