Hay quienes dejan una huella en este mundo inmortalizando su nombre junto con su trabajo, uno de ellos es el padre del modernismo Rubén Darío también llamado “príncipe de las letras castellanas”.  Su nombre es reconocido en distintas partes del mundo, siempre recordado por ser un gran poeta,  aquél que convirtió el adjetivo  peyorativo “modernismo”  en  un elemento vital y estético,  logrando cambiar el matiz a muchas de sus palabras encontrando en cada verso lo real, lo mágico, lo retórico, lo embellecedor y metafórico.

Como lo expresa el escritor Erique Anderson Imbert: 

“Su nombre divide la historia literaria en un “antes” y un “después”. No solo fue maestro del ritmo, sus cambios fueron apreciados inmediatamente, se convirtió en una orquesta sinfónica, sin salir de la versificación regular, para cada estado de ánimo uso un instrumento diferente. Además incomparable elegancia, poetizo el gozo y el temor de la muerte”




Félix Rubén García Sarmiento mejor  conocido por su seudónimo Rubén Darío celebra hoy 150 años de su nacimiento.  Darío destinado a tener una vida  peculiar demostró desde muy pequeño tener ciertas cualidades logrando así con tan sólo tres años poder leer, y a los 14  dándose a conocer por sus dotes literarias y artísticas logró terminar su primer obra.  Un joven cuya memoria inigualable recitaba poemas que enamoraba y asombraba, sus letras poco a poco fueron dando forma, abundando elementos decorativos logrando armonía en sus versos.

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
El ser y con la tierra y con el cielo,
Con lo claro del sol y lo oscuro del lodo;
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.  

No sólo sus poemas se reconocieron también aquel trabajo como corresponsal transformando la crónica contemporánea que junto con  José Martí fueron los pioneros de la crónica periodística  que hoy conocemos, esos escritos en prosa que el describía a cada país que visitaba siempre llenos de multiplicidad de recursos retóricos de la literatura sin perder aquella objetividad que lo caracterizaba.

Darío es el pintor de la vida moderna  que a través de sus escritos retrataba ciudades, costumbres y modas siempre adornándolo y revitalizando cada palabra. En sus crónicas no dejaba de retratar a los sectores más desprotegidos, también solía hacer críticas hacia ciertos gobiernos que en muchas ocasiones le provocó problemas políticos. En su escrito llamado “El triunfo de Calibán” realiza una fuerte crítica a los Estados Unidos: “No, no puedo, no quiero estar de parte de esos búfalos de dientes de plata. Son enemigos míos, son los aborrecedores de la sangre latina, son los Bárbaros”.

Una de sus obras más importantes fue “Azul” publicado en 1888 durante su estancia en Chile,  libro que catapultó al poeta Rubén Darío como el pionero modernismo en donde refleja esa inquietud como escritor resaltando su pensamiento romántico y  ese toque de fantasía a través de cuentos y poemas. Sin embargó no fue el único país que lo enamoró para escribir, también se encuentra Francia, su país natal Nicaragua, Argentina el cual escribió: ” ¡Argentina, región de la aurora! ¡Oh, tierra abierta al sediento de libertad y de vida, dinámica y creadora!…”, entre otros.

Al final del camino Darío regresó a su país, ya exhausto y enfermo tuvo que combatir uno de sus peores miedos la “muerte”, ese temor estaba a punto de llegar, él que en uno de sus poemas expresa aquel sentimiento escribiendo:

 Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

No importa a donde vaya, ha dejado una huella en este mundo, esa marca imborrable, de esas que casi  no hay; entre versos y prosas vislumbra esa forma tan peculiar que Rubén Darío escribía, como lo expreso Octavio Paz: “Su obra no termina con el Modernismo: lo sobrepasa, va más allá del lenguaje de esta escuela y, en verdad, de toda escuela. Es una creación, algo que pertenece más a la historia de la poesía que a la de los estilos”.

Feliz Cumpleaños Rubén Darío.

 

 

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