Un día como hoy, pero de hace 65 años, murió en -el entonces Distrito Federal- el padre de la novela de la Revolución Mexicana, Mariano Azuela.

Azuela pertenece al grupo de novelistas mexicanos que toman como eje de su testimonio a la Revolución Mexicana. Mariano destaca por una narrativa de hechos que podrían ser considerados simples, para dejar un poco de lado el aspecto histórico, con un lenguaje sumamente crítico al movimiento.
En la vida del escritor se podrían identificar cuatro ciclos:
 Primera etapa: Señalada por el naturalismo francés que recoge los ideales de justicia e igualdad. Las obras correspondientes a este periodo son Impresiones de un Estudiante, Los fracasados, María Luisa Mala Yerba. 
 Segunda etapa: Es probablemente la más prolífica, con una obra mucho más comprometida en el aspecto social, con títulos como Los de Abajo y Andrés Pérez maderista. 
 Tercera etapa: Con obras como La Malhora La luciérnaga, expresa las consecuencias de la Revolución Mexicana, ayudado de técnicas narrativas como la superposición temporal, los cambios bruscos de escena y niveles distintos de la narración.
  Cuarta Etapa: En esta etapa podemos ver a un Azuela más maduro, que ya da una crítica política con un lenguaje más sereno. De este periodo se resaltan San Gabriel de Valdivia Pedro Moreno el insurgente. 
 
Siempre activo en el ámbito de la política, aspecto que lo llevó a ser representante en su tierra natal. Criticó la forma en la que se desvirtuó la Revolución Mexicana y a los líderes que surgieron de ella, llamando a Venustiano Carranza el perfecto caballero: “El perfecto bandido (dice) ha de comenzar por ser un perfecto caballero“.
Los de Abajo, emblema del autor, podría seguir presente en nuestra sociedad con esta gran frase: “… La psicología de nuestra raza: robar, matar…” . Una crítica a los oportunistas que aprovechan para asesinar, quebrantar o llevarse el crédito de los movimientos sociales impulsados por el pueblo.

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